Lo que pretendía ser una entretenida pieza sobre un pequeño recorrido por el mar Báltico en un submarino casero terminó convirtiéndose, para la periodista sueca Kim Wall, en una pesadilla digna de una película de cine negro, en donde el misterio y los hechos criminales se mezclan para dar lugar a un desenlace violento que nadie hubiese imaginado.
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